-Pide un deseo….
El fin de las guerras, la justicia social, salvar el planeta, que más se puede pedir.
-Y uno pensando en ti?
Un barredor de tristezas como cantaba Silvio, eso estaría genial. Aunque ¿es para ahora?
-No, para dentro de tres años.
Me gustaría no estar sola, aunque quiero tener mi espacio. Quiero seguir con mi vida, mis aficiones, mis redes sociales, pero quiero sentir que tengo cerca a personas en las que me puedo apoyar, y a las que voy a apoyar, cuidarnos entre nosotras, con las que pueda compartir tiempo, momentos, planes, compartir la vida.
-¿ Crees que eso es posible?
Si, sin duda. Encontrando a esas personas que hacen una opción por una manera distinta de vivir nuestro momento actual.
-Y cómo te lo imaginas?
Las personas seremos lo más importante, el apoyo mutuo nuestra razón de ser. Compartiremos lo bueno y lo malo, sabiendo que podemos afrontar esta nueva etapa de la vida con alegría, compañía y cuidados.
-¿Estás segura que este sueño es posible?
Está comprobado que vivir de esta manera mejora la salud, aporta vitalidad, te da estabilidad, fuerza y energía para hacer frente a las adversidades. No lo digo yo, lo dicen las experiencias que funcionan desde hace ya algunos años en diferentes puntos del país. Hasta la universidad de Barcelona ha realizado una investigación que dice que tras dos años de convivencia en comunidad la salud mejora claramente.
-Y qué nombre le pondrías a este sueño?
Pues , vivienda colaborativa, aunque también la llaman cohousing.
-En resumen, ¿qué pides?
Un edificio lleno de buenos vecinos. Un espacio propio y mucho espacio común. Vivir juntas, colaborar, compartir y apoyarse en las necesidades de cada una, respetando la autonomía, la voluntad y el espacio personal. Dejando atrás todas las incertidumbres que podamos para centrarnos en vivir pensando en el bien común que será mi bien.
Efectos en la cohesión social de la vivienda cooperativa en cesión de uso
